Más dinero en su bolsillo ahorrando en el costo de calefacción

Uno de los costos fijos importantes dentro de la producción en invernadero es el de calefacción. México es un país enormemente favorecido por buen clima y gran luminosidad solar; sin embargo el hecho de no tener temperaturas extremas —como los vecinos del norte o varios países europeos— no significa que no haya que aplicar calefacción.

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En el mundo de los invernaderos encontramos costos variables y costos fijos. Los variables, como su nombre indica, son generalmente imprevisibles y por tanto su control es un poco más complicado.

Los costos fijos por el contrario llegan puntualmente cada mes permitiendo una mejor planeación que obliga a estudiar maneras de reducirlos hasta su optimización.

Como medida general sabemos que las bajas temperaturas pueden ocasionar daños importantes en los diferentes estados de la planta, ya sean tomates o pimientos.

Estudios realizados indican que las plantas jóvenes de tomate detienen su crecimiento cuando la temperatura baja hasta 9 °C y los extremos próximos a 0 °C pueden causar daños irreparables en las mismas (normalmente los rangos en pimiento son de 1 a 2 °C por encima).

En plantas maduras los ideales recomendados durante la noche varían entre 13 °C y 17 °C e igualmente ocurren problemas de crecimiento y producción por debajo de 10 °C.

Estos problemas se verán reflejados en un menor crecimiento en el tamaño de las hojas (menos fotosíntesis significa menor producción) y caída de la flor, trayendo también un baja en la producción de frutos o una disminución en la calidad de los mismos (aparición de grietas, menos semillas, baja en el sabor).

Un vistazo al recibo del gas

Tomando datos meteorológicos de algunas zonas representativas en la producción agrícola bajo invernadero se extraen varios aspectos importantes.

De acuerdo a estos parámetros, en algún momento durante el día o la noche es necesario calentar el invernadero durante al menos una hora para prevenir daños o evitar una baja significativa en la producción.

Por propiedades intrínsecas, el aire caliente es menos denso que el frío; por lo tanto una vez aplicado tenderá a irse a la parte superior del invernadero escapando por las ventilaciones (aunque éstas estén cerradas) y por transmisión con el polietileno o vidrio de la cubierta. En pocas palabras —el dinero que se paga mensualmente por el combustible para generar ese calor se está yendo "al aire.”

Basta mirar los indicadores económicos o simplemente los recibos del gas o de la luz para darse cuenta de que particularmente este renglón ha ido aumentando de una manera brusca —especialmente en los últimos años— y ni el más optimista de los economistas pronostica una baja en los precios de los combustibles en un futuro cercano.

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Pantallas térmicas

¿Qué opciones se tienen dentro de un invernadero cuando se utiliza calefacción durante más de 130 días al año?

Como primera medida el productor debe exigir al fabricante de invernaderos una estructura que en horas de la noche quede lo más sellada posible. No se gana nada usando diferentes alternativas si la estructura posee grandes aperturas que permitan la salida del calor.

Una opción adicional (pero no sustitutiva) al sellado de la estructura es el empleo de pantallas térmicas. En sus inicios las pantallas utilizadas eran láminas de polietileno instaladas sobre el cultivo. Estas de alguna manera cumplían su cometido de retener el calor dentro del mismo, pero a su vez traían grandes desventajas. Entre ellas destacan el incremento significativo de la humedad, ya que la composición del polietileno no permite la absorción ni el paso del agua.

De tal manera, debido a la alta humedad, los productores se enfrentaban a problemas peores que la pérdida de calor. En la actualidad, las pantallas térmicas de alto rendimiento están compuestas por aluminio y poliéster, o bien la nueva tendencia con pantallas de cintas blancas de poliéster tejidas con hilos del mismo material. Estos materiales que han demostrado ser ideales para la retención de calor y que al mismo tiempo permiten la absorción y evacuación de ciertos niveles de agua.

Dichas pantallas además pueden tener una doble función, es decir, ser utilizadas para bloqueo o bien difusión de rayos solares durante ciertas horas del día y para retención de calor durante la noche. El ahorro energético dependerá del contenido de aluminio en la pantalla y varía del 30% al 67%.

Análisis de rentabilidad

Inicialmente, para que el productor concluya si las pantallas son una opción viable para él, es tan sencillo como mirar el recibo del gas (u otro combustible) que se paga mensualmente. La idea final es determinar cuánto se paga por calefacción por metro cuadrado de invernadero en un día.

Una vez se tiene ese dato bastará con revisar registros históricos propios o del el instituto de  meteorología, para hacer un cálculo aproximado de cuánto se pagará por año en este rublo.

El costo anual por metro cuadrado deberá compararse con el de compra e instalación de la pantalla térmica. Las pantallas de alto rendimiento tienen generalmente una vida útil de siete a nueve años, así que si el costo de la inversión se ha pagado en dos o tres años (números típicos), se dispondrá de cinco o seis años en los cuales hasta el 50% de lo que se iría inicialmente a la compañía de gas permanecerá en los bolsillos del productor. Esto en lo que respecta sólo a la parte económica, ya que al mismo tiempo al controlar mejor el gradiente de temperatura se tendrá una producción más homogénea y controlada desde todo punto de vista.

Le invitamos a contactar a los representantes de Svensson para realizar un análisis más detallado de su invernadero, así como diversas opciones para que usted tenga las herramientas necesarias para tomar una decisión.

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